domingo, 12 de julio de 2020

El linyera




Si la luz es la falta de sombra,

la falta de calor es el frío,

el vacío es la ausencia de aire,

y  la muerte un refugio sombrío.


El frío la sombra la muerte el vacío

anidaron mi interior;

porque la luz el calor mi refugio y el aire

los perdí en una noche de hastío


cuando me devoró el corazón

un oscuro y siniestro vampiro.



Ahora camino miserable, errante

rasgado,

 con el pecho ansioso de un corazón.
Dolido.

Un dios inexistente y un diablo que no pacta.


Una nausea eterna de vomitar el alma

un alma que no tengo. Y el castigo,

el castigo de mi conciencia intacta.


Si me ves por la calle, transeúnte,

seguí tu camino y bajá la mirada

apurá tu paso, protegé tu pecho

y por nada del mundo me mires la cara.


Alejate mientras pueda contener mi ansia:

del dolor al deseo,

del deseo a la culpa

de la culpa al dolor

ya no encuentra un recoveco la palabra amor.


Y si un día, una noche

vagás por las calles aburrido,

cansado de estar cansado y sin sentido:

atentá contra tu instinto y corré a tu coche.


Si una tarde a la hora de la siesta

borracho de melancolia y de rutina,

jugado por jugado, sentís mi acecho:

hacele caso a la razón, cuidá tu cuello.


Valorá lo que tenés y no lo que has tenido.





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